Esquizofrenia: ¿la conocemos realmente?
El primer
contacto que tuve con la esquizofrenia ocurrió cuando tenía 11 años. Nos
habíamos cambiado de departamento con mi familia. Otros vecinos nos dijeron que
en el departamento de al lado de nosotros había un señor que tenía episodios
extraños, en donde él lanzaba cosas a las puertas de otros vecinos, o decía que
algunas personas gritaban por la ventana. A nosotros nunca nos hizo nada, pero
su comportamiento era extraño. Algunos días saludaba, otros no. Era un señor
alto, de bigote con barba y caminaba algo desgarbado; al parecer no trabajaba. Debe
haber tenido unos 45 años aproximadamente. Algunos días su mirada era vacía, y
se quedaba parado largas horas en la escalera. Vivía con su madre, una señora
alta, ya mayor, pero siempre bien vestida y con una presencia dura pero
elegante.
Una vez supe
que él había lanzado vasos de vidrio a unos vecinos debido a que le estaban
diciendo cosas, una familia con dos niños de edad similar a la mía. Ahí me
explicaron que él poseía una enfermedad mental, y que era esquizofrénico. Ese
fue mi primer conocimiento de este trastorno.
Posteriormente,
cuando entré a estudiar mi carrera, aprendí en más detalle de qué trata esta
enfermedad mental más a fondo, y cómo la gente denomina como esquizofrénico a
cualquier persona que posea sus facultades mentales alteradas, razón que me
motivó a escribir el presente artículo con el propósito de informar y
clarificar esta enfermedad, para poder entenderla y manejarla; así facilitar la
acción tanto de la familia como del paciente.
La esquizofrenia
es un trastorno psiquiátrico que se puede presentar de formas variadas
(polimorfa) y de diversas formas clínicas como mayor intensidad en algunos
signos o síntomas, situación que varía de una persona a otra.
La prevalencia
de este trastorno es entre 0,5 a 1,5% de la población, vale decir, que de 100
personas, probablemente 1 de ellos presentará esquizofrenia.
La frecuencia
es similar entre hombres y mujeres, pero las edades de inicio varían según el
sexo de la persona. De esta manera, el trastorno en los hombres se presenta más
frecuente entre las edades de 15-25 años, y en las mujeres de 25-30 años. Sin embargo
es preciso señalar que hay casos en los que se inicia en otras edades.
En el caso de
las mujeres el deterior es menor y con un pronóstico más favorable,
probablemente (según ciertas hipótesis) por el factor de la impulsividad,
cultural, hormonal o el comienzo más tardío de las pacientes, lo que afecta en
un mayor ajuste premórbido.
Las personas
con esquizofrenia poseen un mayor riesgo de mortalidad no natural en cuanto a
las estadísticas, siendo esta última el doble de la población, y junto con esto
también presentan un 50% más de riesgos de intentos suicidas, en donde entre el
10-15% lo logran.
El inicio de
esta enfermedad varía según las personas. Sin embargo, el trastorno comprende
de 3 grandes áreas que se ven afectadas:
1)
Síntomas positivos: Se refiere a síntomas que
comúnmente no se observan en el resto de las personas sin esta enfermedad como
las alucinaciones, delirios, conductas inapropiadas, trastornos psicomotores y
catatonia.
2)
Síntomas negativas: Se refiere a la ausencia de
elementos normales del funcionamiento, y pueden ser igual o más descapacitantes
que los síntomas positivos. Ejemplo de esto son la apatía, la falta de
motivación, bloqueo del pensamiento, anhedonia (perder la capacidad de sentir
placer).
3) Déficits cognitivos: Se refiere a las
dificultades para organizar el comportamiento hacia ciertas metas como por
ejemplo problemas atencionales, dificultades en la memoria, disminución de la
capacidad para planificar, déficits en la autorregulación de la conducta,
inhibición. Estos toman más tiempo y es menos frecuente observarlos al inicio del
trastorno.
Con respecto a
las causas de la enfermedad existen varias hipótesis, las cuales mencionaré a
continuación:
Genética
Hay evidencia
de que nuestro ADN influiría para poseer una predisposicón para presentar
esquizofrenia. Las posibilidades para desarrollarla según herencia sería:
- Hijo de un progenitor esquizofrénico tendría un
13% de posibilidades de adquirir la enfermedad.
-
Hijo de 2 progenitores esquizofrénicos, un 46%.
-
Hermano de un esquizofrénico, 9%.
- Un hermano gemelo idéntico es menos al 100%, lo
que permitiría hipotetizar que habrían influencias ambientales que facilitan el
desarrollo de la enfermedad, sin embargo estos por sí sólo no serían
suficientes como gatilladores únicos.
Teorías psicogenéticas
Un ambiente
familiar crítico y hostil podría facilitar la aparición de la esquizofrenia,
gatillado por el estrés, por lo cual el individuo otorga una respuesta ansiosa.
Como se dijo
anteriormente, la esquizofrenia puede presentarse de manera variada, lo que da
lugar a distintos subtipos de esquizofrenias, cuyas principales son:
Esquizofrenia
Simple: no hay síntomas positivos (alucionaciones, delirios, catatonias, etc.)
pero sí negativos y cognitivos.
Esquizofrenia Hebefrénica
o Desorganizada: presenta alteraciones en lo afectivo. Son personas activas
pero carecen de una meta o propósito preciso. Sus respuestas emocionales son
extrañas e inapropiadas, su comportamiento es extremo. Su comportamiento es
errático, su lenguaje es desorganizado, con gestos y muecas incongruentes.
Esquizofrenia
paranoide: se presenta por lo general con alucinaciones y delirios de
autorreferencia o delirios mesiánicos (Creer ver a Dios o ser un enviado de
él). Posee alto riesgo de suicidios y conlleva deterioro social y cognitivo.
Esquizofrenia
catatónica: hay un estado de inhibición cada vez más profundo. A veces este
estado se entrelaza con brotes de excitación e hiperactividad, pero sin
periodicidad concreta.
Otras formas de
esquizofrenia (atípicas).
Pronóstico
Los siguientes
factores son elementos de un buen pronóstico para la enfermedad:
-Poseer un buen
nivel de introspección (insight) antes del cuadro.
-Buen ajuste
social antes de la presentación del trastorno.
-Edad de inicio
avanzada.
-Sexo femenino.
-No contar con
familiares con el trastorno.
-Que el
trastorno sea desencadenado por acontecimiento precipitante.
Los factores
que vaticinan un mal pronóstico:
-Bajo nivel de
insight.
-Vivencia de la
medicación con ansiedad.
-Familia con
alta expresividad emocional.
Tratamientos
El tratamiento
de la Esquizofrenia debe ser holístico, es decir, de la manera más completa
posible, lo que se traduce en:
-
Farmacoterapia: para los síntomas positivos como
los negativos.
-
Psicoterapia: Es necesario realizar una
evaluación psicosocial del paciente y rehabilitación psicosocial para
introducir al paciente de manera comunitaria y social.
-
Terapia de familia: con el objetivo de lograr el
ajuste del paciente y modificar pautas de comportamiento del grupo familiar.
-
Rehabilitación neuropsicológica: cuyo propósito
sería enfrentar y disminuir los déficits cognitivos del trastorno, mejorando la
vulnerabilidad al estrés y la disfunción psicosocial.
Todas estas
técnicas ayudarían además a reducir la frecuencia de recaídas de la enfermedad.
Conclusión
Si bien muchos
hablan de esta enfermedad pocos de ellos conocen este trastorno a cabalidad. Que
una persona hable sola o alucine, no quiere decir que el individuo sea
esquizofrénico. Bajo mi perspectiva es importante dar a conocer esta
información, puesto que de esta manera, la adherencia al tratamiento y la
importancia que este implica para un óptimo ajuste social e inclusión se
llevarán a cabo de manera más eficiente
y efectiva.
Es de suma importancia
recalcar que la medicación no lo es todo. Obviamente es algo de suma
importancia que no se puede dejar de lado, pero para lograr un buen
tratamiento, es necesario también las evaluaciones sociales, psicoterapia
individual y familiar y la rehabilitación neuropsicológica, con el fin de
fortalecer todos los déficits que esta enfermedad conlleva.
Bibliografía:
-Centeno M.,
Pino O., Rojo JE. Esquizofrenia. En Vallejo J.: Introducción a la
psicopatología y la psiquiatría.
-Silva Hernán.
Esquizofrenia. En Heerlein: Psiquiatría Clínica.


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